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Category : Ensayos

“Quien recibe una idea de mí, recibe instrucción sin disminuir la mía; igual que  quien enciende su vela con la mía, recibe luz sin que yo quede a oscuras”  Thomas Jefferson  Los derechos de autor nacieron con la invención de la imprenta. En aquellos tiempos,  el control de la expresión de las ideas era fácil porque muy pocos podían costearse los  instrumentos necesarios para multiplicar las obras. Era a los que podían, a los editores, a  quienes iban dirigidas estas leyes.

Los ciudadanos no eran los destinatarios de las obligaciones  y prohibiciones de los derechos de autor porque la posibilidad de reproducir obras  intelectuales no estaba en sus manos.  Los avances tecnológicos ponen eso del revés. Las fotocopiadoras, los casetes y ahora  los ordenadores e Internet han convertido en vapor la ya de por sí inmaterial obra intelectual.  La posibilidad actual de hacer copias rápidas y baratas hace que hoy las leyes de propiedad  intelectual tengan como principales destinatarios no a los editores sino a los ciudadanos.

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